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Luchadoras con encanto: Las Cinco Voces. Un grupo de mujeres salteñas que tienen un espíritu a prueba de todo, van formando su destino con el alma hecha música.

La historia del grupo comienza como otra, donde se suceden aciertos y desaciertos. Dudas, miedos, un camino largo para recorrer y una sola certeza: la determinación de alcanzar un sueño.

En el año 1995, unas adolescentes inquietas integran la primera formación del grupo.

Cantando en el coro del Colegio Santa Rosa, cinco amigas deciden animarse a romper los esquemas salteños y, de la mano de Julio Reynaga, salen al ruedo por la ciudad siendo el único grupo musical de mujeres en Salta. Tomaría tiempo, pero la formula era infalible, talento, belleza y las ganas de cinco chicas que empezaban a marcar su destino dentro de la música del país.

La primera vez que cantan juntas en un escenario y para tantas personas, fue en la selección del Pre Cosquin, el festival más grande del folklore de nuestro tiempo. Con tres temas como repertorio, las chicas se lucen en un Estadio Delmi repleto, ganándose el pase a Cosquín, en enero de 1996.

En el mes de febrero fueron invitadas por Los Chalchaleros, para formar parte de su show.

En una época donde no existía el auge de peñas y guitarreadas que vivimos hoy, Las Cinco Voces se presentaban en público en los dos lugares privilegiados para el canto en esa época: La Vieja Panadería y el Bar 11/40. Siendo ya reconocidas dentro de este circuito, reciben la primera invitación para cantar fuera de la provincia en el festival “Argentina canta en Mendoza”.

En una noche de peña salteña las chicas conocen a la persona que va a convertirse no solo en su referencia artística sino también en el compañero de este sueño: Mario Teruel. Comienza una nueva etapa para el grupo, es el momento donde deciden que cantar seria su profesión principal y su destino. Con esta determinación, en el año 2000, el grupo graba su primer disco bajo la producción  y participan de varios festivales, al tiempo que en Salta surge el boom del Paseo Balcarce y una movida fuerte de peñas y lugares para tocar.

En el verano siguiente, parten nuevamente a Córdoba para instalarse en Cosquín como parte del elenco estable de la Peña de Jorge Rojas, adonde vuelven durante cinco años consecutivos.

El 2003, es un año de cambio para las chicas, es un tiempo para explorar otros estilos fuera del folklore, abriendo un abanico de posibilidades al componer sus propias canciones, buscar un estilo propio fue una transición que renovó su público y las ubicó en otro contexto.

El año 2006 llega para darle al grupo la certeza de que el camino recorrido, el esfuerzo y su pasión las había puesto en la senda correcta. Las Cinco Voces llegan a Buenos Aires para participar del “Homenaje a Los Nocheros”  en el programa de Fantino, y la ciudad las recibió como a cualquier artista consagrado. La movida de prensa y las presentaciones que realizaron confirmaron que Salta es una gran hacedora de artistas. La repercusión de su trabajo, la recepción de la gente y las excelentes criticas que recibieron, significó para las chicas darse cuenta que estos diez años de carrera, resignando proyectos personales y tantas otras cosas, era recién el comienzo del camino.  

En enero del 2007, el grupo se puso a prueba una vez más, esta vez en el inmenso escenario del Festival de Malargue 2007 (Mendoza). Con el grupo consolidado, iniciaron el año con muchos proyectos, entre los cuales se cuenta el segundo disco, presentaciones en los festivales más importantes, e invitaciones a los distintos escenarios del país.

Es imposible no nombrar como parte de esta historia a quienes formaron parte de ella: Julieta Calabrés, Ana María Issa y Laura Tálamo, ex integrantes de las Cinco Voces que aportaron mucho a este proyecto.

Ni total, ni absoluto!, solo el amor en partes iguales.