Este
disco toma su nombre de una línea cantada, del
surco mínimo de una canción. Pero esa
línea pretende mucho.
Quiere
igualar todo al corazón, palabra que escapa al
intento de sofrenarla, pues es un plato servido a diario
en los mil matices de la lengua. Es una igualdad que
busca en el cosmos una gran unidad emotiva. Es el sello
de un canto que ensaya múltiples inflexiones,
planos heterogéneos, constantemente cruzados...
Es
la fusión de toda lengua en un alma única.
El corazón, que parece tan armonioso y citable,
es ese caos. |